jueves, 27 de noviembre de 2014

UNA NIÑA CONSIGUE QUE UNA TIENDA RETIRE EL CARTEL DE “REGALOS PARA NIÑOS” DE UN RELOJ DE SUPERHÉROES QUE ELLA TAMBIÉN QUERÍA

Maggie
Seguro que muchos habéis vivido la lucha del rosa y el azul a la hora de pintar la habitación de un hijo en función de su sexo. Y algo parecido ocurre con los juguetes: “Las muñecas para ellas, los coches para ellos”. Una niña ha dejado en evidencia a las tiendas Tesco por vender un jueguete de superhéroes con un cartel que ponía “Divertidos regalos para niños”.
Lo podéis ver en la foto, a Maggie no le gustó nada que en Tesco se vendiera un reloj de superhéroes sólo para niños, porque da la casualidad que ella adora a Spiderman del mismo modo que disfruta con Frozen. “¡Esto esta mal! A cualquiera le pueden gustar los superhéroes, esto es una estupidez”, dijo Maggie cuando vio el cartel.
Su madre ha explicado que a la niña le gustan “Doctor Who, Minecraft, dragones, zombies y que también adora Frozen, las princesas y las cocinitas. Ella cree que etiquetar los juguetes para niños o niñas es una tontería”. La tienda se ha visto obligada a disculparse y a explicar que “El reloj puede ser un gran regalo para niños y niñas. El cartel ha sido retirado y sentimos haber causado confusión”. Pues bravo por Maggie.

Una agencia de modelos tailandesa le muestra la belleza trans al mundo

Apple Model trans
25 nov 2014
Apple Model Management, una de las agencias con más peso en Tailandia, ha anunciado una propuesta de los más sugerente. A través de la creación de una sección de modelos trans realiza una gran labor de visibilidad del colectivo mientras lucha por su igualdad laboral.
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A pesar de que todavía queda un largo camino que recorrer para alcanzar la normalización,el colectivo transexual goza de un estátus en Tailandia como en pocos lugares en el mundo.
En el país de la eterna sonrisa, el colectivo transexual está presente en todos los estamentos y –con pequeños matices- liberado de los prejuicios que lastran su presencia en la sociedad occidental. En el colegio, en la universidad, en administraciones públicas…El colectivo trans está tan interconectado con el resto de la sociedad que, hay un dicho que afirma que todo hombre tailandés ha mantenido relaciones sexuales, al menos una vez en la vida, con un katoey.
Y es que la 'tolerancia' tailandesa emana de su propia religión: en el ‘Tripaka’, colección de las enseñanzas de Buda en donde se haya el Vinaya, código monástico disciplinario del budismo theravada, se contempla la existencia de cuatro géneros: hombre, mujer, 'ubhatobyanjanaka' o hermafrodita, y 'pandaka' o travestis y homosexuales.
Apple Model trans
La iniciativa de Apple Model, una de las agencias de modelos con más historia del país, viene a confirmar la privilegiada posición del colectivo trans en Tailandia. La agencia ha decidido crear una sección trans dentro de su catálogo de modelos que ya cuenta con dieciocho profesionales apuntadas.
La propuesta de la agencia llega en un punto de inflexión para el mundo de la belleza en clave trans.
Un mayor número de modelos transexuales están captando mayor atención mediática (Andreja Pejic, Geena Rocero, Ines Rau) y la transexualidad está dejando de verse como un elemento exótico dentro de la moda para convertirse en una alternativa a la belleza más tradicional.
Siwaporn Hotarapawanond, director de la Apple Model, ha indicado que la agencia tiene tres tipos físicos de modelos trans:
Un ejercicio de visibilidad que nos enseña que todxs tenemos nuestro brillo… y sólo hay que saber apreciarlo.


miércoles, 26 de noviembre de 2014

Una legisladora K impulsa un subsidio para transexuales de más de 40 años


El proyecto es de María Rachid, ex vicepresidenta del INADI. A valores actuales, el subsidio sería de unos $ 8.000 mensuales (750 Euros). Ya había impulsado la misma iniciativa hace dos años.

 La kirchnerista María Rachid, ex vicepresidenta del INADI, impulsa un proyecto de Ley en la Legislatura porteña para que la Ciudad les pague a las personas transexuales de más de 40 años un subsidio que, a valores actuales, rondaría los $ 8.000 mensuales.
En el texto de la iniciativa, la propia legisladora, militante por los derechos de las minorías sexuales, señala que el proyecto reproduce una propuesta idéntica que ella misma había presentado en 2012.
El primer y el segundo artículo de la iniciativa establecen “la creación de un subsidio mensual para personas trans mayores de cuarenta (40) años (…) con domicilio en la Ciudad de Buenos Aires”.
El tercero fija el monto del subsidio en 1.200 “unidades fijas mensuales”, que, según el portal Infobae, que difundió la noticia, representan hoy unos $ 8.000, y agrega que “el goce del mismo es compatible con otros ingresos que no superen las 3.500 unidades mensuales”, lo que hoy equivaldría a ingresos por más de $ 20.000.
En los fundamentos del proyecto, Rachid argumenta que “la población trans padece en nuestra sociedad historias de constante menoscabo de derechos de raigambre constitucional, que lleva a las personas a una verdadera ‘muerte civil’ sin el más básico respeto por sus derechos”. Y agrega: “Entre los derechos constitucionales vulnerados podemos enumerar: a la igualdad y no discriminación; a la dignidad personal; al trabajo; a la seguridad física; a la seguridad social; a la privacidad; a la salud integral; a una adecuada calidad de vida; a la garantía de acceso a la educación; a una adecuada calidad de vida, entre otros”.
La legisladora menciona además las conclusiones de una investigación de la Redlactrans denominada “La transfobia en América Latina y el Caribe”, y resalta, entre otros datos, que “las pocas personas transexuales, travestis o transgénero que logran terminar su educación o tener un empleo, deben enfrentar un sinfín de dificultades”.

martes, 25 de noviembre de 2014

“Contra la dictadura genital y cisexista”

La Transexualidad no es un fenómeno contemporáneo. Existe desde siempre, y en todas las culturas de la humanidad, por lo que se puede afirmar que la transexualidad es una expresión de la inmensa diversidad humana; las respuestas que las distintas sociedades han dado a esta realidad del ser humano han sido muy diversas a lo largo del tiempo y en las distintas geografías de nuestro mundo.

Algunas sociedades han aceptado en mayor o menor grado esta realidad y han articulado mecanismos sociales y leyes que promueven la integración de las personas transexuales en la sociedad. Otras han manifestado diversos grados de rechazo y represión de la transexualidad, generando graves violaciones de los derechos humanos de las personas transexuales. 


Los manuales internacionales de enfermedades mentales DSM-IV-R y CIE-10, elaborados por la American Psychiatric Association (APA) y por la Organización Mundial de la Salud (OMS), han patologizado de forma “totalitaria” las identidades trans. Esta realidad, sin embargo ha “cambiado” por la presión internacional de las/os activistas y entidades trans por la despatologización.


Así, el “Manual” (DSM V) ha eliminado el “trastorno de identidad de género” y lo ha sustituido por la nueva versión de un viejo diagnóstico: “disforia de género”. Si la comparamos con la anterior consideración diagnostica –que patologizaba a las personas trans sólo por ser quienes somos–, la “nueva” categoría podría verse como un avance, puesto que aborda la atención sanitaria de las personas trans específica del sufrimiento y deja de aplicarse una vez que ese sufrimiento desaparece. La influencia del Manual y de sus códigos en todo el mundo, hace que las personas trans sigamos estando atrapadas en una versión u otra de la enfermedad mental, y seguimos siendo catalogadas como una especie de “sufrientes”. Los diagnósticos provistos por ese Manual siguen siendo condición imprescindible en muchos países del mundo para acceder a derechos tales como el reconocimiento legal y las atenciones sanitarias encaminadas a las modificaciones corporales, las cuales siguen siendo concebidas en este marco, e inexorable, como el “tratamiento” indicado para un padecimiento diagnosticado, y nunca como un modo de atención armonizadora de expresión del ser.


En el caso de la Organización Mundial de la Salud, también ha apuntado a reducir los alcances del diagnóstico y ha hecho público la eliminación de todas las categorías diagnósticas que afectan de una u otra manera a las personas trans, incluyendo el “trastorno de identidad de género”, entre otras. También ha adelantado la inclusión de nuevas categorías en la próxima edición de la Clasificación: “incongruencia de género en la adolescencia y la adultez” e “incongruencia de género en la infancia”. Y, lo que es fundamental, recomendó finalmente evitar toda mención a las cuestiones trans en el capítulo sobre trastornos mentales.


El “trastorno de identidad de género” es un diagnóstico tan desafortunado que pareciera que cualquier categoría capaz de reemplazarlo tiene, por fuerza, que ser al menos un poco mejor. En ese sentido, la “incongruencia de género” también evita diagnosticar a las personas trans sólo por ser quienes son, atendiendo más bien al malestar que pudiera causar la incongruencia entre la identidad de género y el modo en el que se encarna. Sin embargo, como es obvio, sólo se puede patologizar la incongruencia a través de invocar implícitamente un ideal cisexista de congruencia (corporal, identitaria, expresiva). 


La influencia del discurso "biomédico" ha distorsionado la realidad de la transexualidad; patologizando lo que es una expresión de la inmensa diversidad del ser humano y de la propia naturaleza, influyendo de manera determinante en la clase médica, los políticos, medios de comunicación y en la sociedad, instalando prejuicios y tópicos que han perpetuado y perpetúan a las personas transexuales en inferioridad de condiciones, siendo la “excusa” que ha justificado la vulneración los derechos humanos fundamentales, constitucionales y autonómicos, a la igualdad, la dignidad, intimidad, el honor, a la propia imagen y al libre desarrollo de la personalidad. Conceptos como: "discordancia", "trastorno", "disforia", “incongruencia”… que se traducen en tópicos sociales que se difunden en los discursos y en el lenguaje utilizado por los medios de comunicación, contribuyen a la reproducción e interiorización de estos conceptos de las propias personas trans como “mantras”: “personas que viven en cuerpos equivocados”, “mujer que nació hombre o viceversa”, “hombre que vive en cuerpo de mujer o viceversa” etc. Todo ello para negar las expresiones trans como parte de la “diversidad humana” y favorecer económicamente el mercantilismo médico en torno a lo trans. Ello ha supuesto instalar en la conciencia social y colectiva un discurso "castrador" y *cisexista en las propias personas trans y por añadiduría en toda la sociedad.


La “dictadura genital” consistente en atribuir femenino o masculino a los genitales, es una generización binaria de los órganos sexuales, que nunca son femeninos ni masculinos hasta que no se tiene conciencia de la identidad sexual, por lo tanto es un error clasificarlos como tal a priori. La vulva de un hombre trans es masculina, desde que es de un hombre; el pene de una mujer trans es femenino, desde que es de una mujer. La generización del cuerpo por femenino y masculino, que además es algo creado por la sociedad fundamentado en estereotipos y roles mucho más difusos que blanco o negro, femenino/masculino, es una equivocación, que perpetúa la identificación genérica femenino/masculino por identidad sexual desde una perspectiva binaria, excluyente, genitalista y cisexista.


El binarismo de género hombre/mujer al igual que lo femenino/masculino, corresponden a construcciones culturales basadas en las normas excluyentes heteropatriarcales, machistas, cisexistas, de generización corporal y genital. Pero la identidad sexual (sexo subconsciente o psicológico), no es una construcción social ni cultural.


Estamos de-construyendo un binarísmo de género obsoleto y estamos aportando y enriqueciendo con nuestras diversidades de identidades trans y corporales. Podríamos decir respecto al termino “Trans”, que es un término ampliamente utilizado para referirse a personas cuya identidad sexual, de género y/o expresión de género no se corresponde con las normas y expectativas sociales tradicionalmente asociadas con el sexo y el género asignado al nacer. 


Desde una interpretación del derecho; en relación con la identidad de género, en los últimos años se ha materializado la novedosa pero irrefutable perspectiva socio-jurídica que reconoce la libre autodeterminación del género de las personas como un derecho humano fundamental. Dicha perspectiva emerge de diversos documentos e informes de ámbito internacional, de entre los que destacan los Principios de Yogyakarta (2007), el informe temático Derechos humanos e identidad de género del comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa (2009) y la Resolución del Consejo de Europa 1728 (2010) sobre discriminación por razones de orientación sexual e identidad de género, en la que se afirma que el derecho al reconocimiento legal del género no debería ser restringido por ningún procedimiento médico obligatorio. La jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos exige claramente a los estados no sólo que proporcionen la posibilidad de someterse a cirugía de reconstrucción genital a las personas trans, sino también que los protocolos de atención sanitarias cubran en general los tratamientos “médicamente necesarios”, de los que forma parte las modificaciones corporales al sexo y género sentido.


Los derechos a la igualdad, la dignidad y la no discriminación se establecen de manera reiterada en cartas, tratados, constituciones, estatutos y normas de todo rango y ámbito de aplicación. Las palabras de apertura de la Declaración Universal de Derechos Humanos son inequívocas: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos». En el mismo sentido, la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea dice que «la Unión está fundada sobre los valores indivisibles y universales de la dignidad humana, la libertad, la igualdad y la solidaridad». El artículo 14 de la Constitución Española declara que «los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social».



Sin embargo, todavía no existe ningún país o región del mundo donde no se vulneren, de un modo más o menos encubierto, y con diferentes excusas, los derechos humanos de las personas trans. Estas violaciones van desde la simple ignorancia, por parte de los estados, de la situación de exclusión social de las personas trans, hasta el establecimiento de prácticas y leyes discriminatorias o que atentan contra los derechos humanos de las personas a las que van destinadas. 


 Los países europeos están violando los derechos humanos de las personas que intentan cambiar su sexo y género legalmente; así lo denunció Amnistía Internacional en un informe que hizo público en febrero de 2014. En el mismo, la organización explicó con detalle que las personas trans están obligadas a someterse a invasivas intervenciones quirúrgicas, esterilización, terapia hormonal y evaluaciones psiquiátricas para poder cambiar su situación jurídica.


“Los Estados deben garantizar que las personas trans puedan obtener el reconocimiento legal de su identidad de género mediante un procedimiento rápido, accesible y transparente, de acuerdo con su propia percepción de su identidad de género, y al mismo tiempo preservar su derecho a la intimidad y no imponerles requisitos que vulneran sus derechos humanos”


En la misma línea de denuncia TGEU (Transgender Europe) publico, en un informe de mayo de 2013; El reconocimiento legal del sexo y género en los documentos identificativos, NO es posible en más de 15 países europeos. No obstante más treinta países si lo contemplan, de los cuales: unos 20 exigen por ley una *esterilización forzosa, entre ellos: Azerbaijan, Bélgica, República Checa, Rusia, Italia, Finlandia, Alemania, Francia o España. La totalidadrequieren un diagnóstico psicológico y psiquiátrico. 19 países requieren como requisito previo el divorcio de la persona trans si estuviera casada. Solo 9 países protegen a la comunidad trans de los crímenes de odio, en unos 15 países no permiten el matrimonio tras el reconocimiento legal del sexo y género y solo 5 países reconocen el asilo por cuestiones de persecución por identidad de género. La OMS condenó a principios de junio 2014 la esterilización forzosa de las personas transexuales e intersexuales como paso previo a su reconocimiento legal y pidió su eliminación.


Andalucía es la la primera región europea con la legislación mas avanzada en materia de transexualidad, la Ley 2/2014 de 8 de julio, integral para lo no discriminación por motivos de identidad de género y reconocimiento de los derechos de las personas transexuales en Andalucía. El 25 de Junio de 2014, fue una fecha clave para los derechos de las personas trans, así como para el resto de la ciudadanía: se apruebó en el Parlamento andaluz una ley que libera por fin a este colectivo de la tutela médica -despatologiza la transexualidad-, reconociendo a las personas transexuales el derecho a autodeterminar el propio género sin diagnostico previoni condiciones de ningún tipo. 


El texto, que entró en vigor el 19 de Julio de 2014, ha nacido directamente del trabajo y la presión ejercida por el movimiento trans, representado por la Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA-Sylvia Rivera), y Conjuntos Difusos (Autonomía Trans). Un trabajo iniciado por ATA-Sylvia Rivera desde el año 2009, que finalmente logró el consenso de todos los partidos políticos del Parlamento andaluz.


Con esta ley, Andalucía se ha situado a la vanguardia de España, Europa y el mundo, ya que la misma, despatologiza la atención sanitaria del Servicio Andaluz de Salud; nuestras necesidades médicas y quirúrgicas serán atendidas sin ser objeto de segregación, desapareciendo la obligatoriedad de ser “evaluadas psicológicamente”, lo que nos situaba a todas las personas trans en “sospechosas” de ser “enfermas mentales”, garantiza el derecho humano a la libre autodeterminación del género e incluye a todas las personas transexuales residentes en nuestra comunidad, dando cobertura en los ámbitos sanitarios, educativos, laborales, a menores e inmigrantes, así como la atención a las personas mayores. 


Una ley de similar importancia y relevancia a lo que en su momento supuso el matrimonio igualitario para la equiparación de gays y lesbianas al resto de la población, aunque no ha tenido tanto reconocimiento ni atención mediática. Ello pone de manifiesto la necesidad de apertura de los colectivos LGTB, a dar voz a las personas trans y a desterrar de sus discursos la influencia del discurso patologizante que sutilmente ha insertado la “biomedicina” de la realidad trans y que les hace caer en una “incongruencia” ideológica; por un lado se suman a la lucha por la despatologización y por otro lado, justifican una atención segregadora y patologizante. 


La lucha por la despatologización de las identidades trans emprendida por activistas trans y secundada en algunos países por colectivos lgtb ha tenido sin lugar a dudas una influencia en los “cambios” de los manuales internacionales anunciados por la APA (American Psychiatric Association) y la OMS (Organización Mundial de la Salud), pero es el momento de dirigir esa misma lucha desde lo local, regional y estatal. En la medida que más países como Francia, Suecia, Noruega, Argentina o regiones, como Andalucía se desmarquen de los dictados que marcan los susodichos manuales, se hará más pronta la despatologización total. 


Es hora de avanzar en lo que se refiere a la atención sanitaria; normalizarla sin que implique segregación ni praxis patologizantes que atentan contra los principios de igualdad y de no discriminación. La supuesta “especificidad” de los tratamientos, soslayan un poder político sobre nuestros cuerpos que nos convierte en objetos de la medicina, anulando nuestra capacidad como sujetos de pleno derecho. 


“Mientras exista esta concepción médica, cisexista y binaria sobre nuestros cuerpos, mi cuerpo será una barricada contra la dictadura genital y cisexista”. 


Mar Cambrollé, activista trans y presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera.




*Cisexismo: Conjunto de prejuicios irracionales que pretenden que el sexo subconciente (sexo cerebral, identidad sexual) de las personas transexuales no es auténtico, o que es menos auténtico que el de las personas cisexuales (personas no transexuales) El Ciseximo es la base ideológica que da lugar a todas las formas de TRANSFOBIA contra las personas transexuales (exclusión socio-laboral, agresiones psicológicas y físicas, asesinatos…), ya que, además de la propia agresión y discriminación que supone negarnos nuestra identidad a las mujeres y hombres transexuales, contribuye a deshumanizarnos al presentarnos como si no fuéramos nosotras o nosotros mismas/os, como si fuéramos un engaño, una estafa contra las personas cisexuales (que disfrutan del privilegio cisexual de no ver cuestionado y negado su sexo y su propia identidad como nos pasa a las personas transexuales).



*Esterilización: procedimientos médicos como tratamientos hormonales e intervenciones quirúrgicas que causan esterilidad irreversible. 

Poco tacto: velaron a una mujer transexual como hombre y a cajón abierto

Jennifer Gable murió a la edad de 32 de manera súbita por una aneurisma. Pero sus familiares y amigos se vieron sorprendidos cuando la funeraria decidió velarla como Geoffrey.

Jennifer Gable falleció de manera repentina tras sufrir una aneurisma y sus familiares decidieron velarla en Twin Falls en el estado de Idaho.


Sin embargo todos sus amigos se vieron sorprendidos cuando la familia tomó la decisión de velarla a cajón abierto, con el pelo corto, vestida con un traje y presentada como hombre bajo su nombre de nacimient, Geoffrey.



"Estoy enojada", posteó Stacy Dee Hudson en su muro de facebook "Se fue una gran y querida amiga de mi madre. El cajón no estaba cerrado. Le cortaron su pelo, la vistieron de traje. ¿Cómo pueden enterrarla como Geoff si ella legalmente cambió su nombre?. Estoy muy triste. Jennifer te vamos a extrañar y sabemos los que te conocemos que vas a descansar en paz".


En su obituario tampoco se mencionó nada acerca de Jennifer sino que fue enterrada como Geoffrey Charles Gable.



"No mencionaron la mujer que fue durante varios años. La erosión de su identidad y una fotografía vieja de cómo su padre la percibía", dijo Meghan Stabler, miembro de la Campaña de Derechos Humanos del estado de Idaho.

Stabler le contó al Miami Herald que había conocido a Jennifer online "Me contactó un par de años atrás cuando todavía estaba en transición". Y agregó que "esta situación marca la importancia de dejar un testamento acerca de cómo debe ser nuestro funeral".

martes, 18 de noviembre de 2014

Asociación de Transexuales e IU convencidas del anclaje legal de la Ley andaluza “de la que no nos moveremos un ápice”


Mar Cambrollé: “Lo que es inconstitucional es no equiparar a las personas transexuales con el resto de la ciudadanía”

Alba Doblas: “Los servicios jurídicos del Parlamento dieron su visto bueno tras un trabajo arduo y no dejamos ningún fleco suelto, para que esto no ocurriera”

Asociaciones de Transexuales de Andalucía e Izquierda Unida han coincidido hoy en defender la legalidad y el anclaje jurídico de la Ley andaluza integral de Transexualidad aprobada por el Parlamento el pasado mes de junio, tras conocerse las intenciones del Gobierno central de interponer un posible recurso de inconstitucional al texto.
En rueda de prensa en el Parlamento andaluz, Alba Doblas, portavoz adjunta de IU; Mar Cambrollé, presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía; Daniel González, coordinador de Aleas Andalucía; y María Orellana en representación de la han coincidido también en afear a la Junta de Andalucía por no haber comunicado las intenciones del Gobierno central con la Ley de Transexualidad.
Alba Doblas ha asegurado que desde el Grupo parlamentario de IU “no entendemos que la Junta no haya informado desde el minuto cero a los colectivos y a las fuerzas políticas para su implicación en la defensa de la Ley”. No obstante ha asegurado que “se tiende la mano a la Junta para que entre todos, desde esa unanimidad de partidos y colectivos que hemos abanderado la defensa de la Ley, podamos trabajar unidos para contrarrestar ese chantaje del gobierno del PP y defender la soberanía del Parlamento y del pueblo andaluz”.

Doblas ha considerado también que “una vez más se demuestra el nulo papel del PP andaluz ante el Gobierno de la nación” en tanto “el Gobierno de Rajoy ha demostrado que no le importa ni la unanimidad de la Cámara andaluza ni la opinión del PP andaluz”.
Según ha señalado, desde Izquierda Unida “no nos vamos a mover un milímetro de lo establecido en la Ley” pues “ los servicios jurídicos del Parlamento dieron el visto bueno en Comisión a todo el articulado”, un trabajo “arduo” con el que “no nos dejamos ningún fleco justo para que esto no ocurriera”. Por ello Doblas ha asegurado que “aclararemos todas las dudas que tenga el Gobierno de la Nación pero no hay nada en este texto que pueda ser recurrido” porque “en lo único que ahonda, es en la igualdad entre ciudadanos de Andalucía”, ha remachado. 

Por su parte, la presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA – Sylvia Rivera), que ha agradecido a IU que cuente con la voz de las personas transexuales, beneficiarías de esta ley, para que “públicamente digamos cual es nuestra posición ante este chantaje del Gobierno de la Nación contra una Ley pionera que despatologiza a las personas transexuales y que nos equipara con el resto de la ciudadanía”.
Así Cambrollé ha asegurado que desde el colectivo “nos sentimos molestos, también las familias de menores, por habernos enterado por el BOJA y por la prensa y no por la Junta, de estas intenciones del Gobierno de Rajoy”, un extremo que califican como “falta de respeto”. Por otro lado, Cambrollé señala que “alto y claro decimos que estamos convencidos de que la Ley no va a ser recurrida porque no hay motivos jurídicos para ello”.
Para la presidenta del colectivo transexual “lo único que hay inconstitucional es no reconocer el libre desarrollo de la personalidad del menor, el interés superior del menor, el derecho a la propia imagen, al honor y la dignidad de los menores” por lo que “inconstitucional es no querer equiparar a las personas transexuales con el resto de la ciudadanía”.
También ha indicado Cambrollé que “estamos tranquilos porque lo único que puede hacer el PP es mismo ridículo que con el matrimonio igualitario” en tanto “se oponen a cualquier avance en derechos civiles” por lo que ha calificado la situación de “chantaje y esperpento”.
Por último Mar Cambrolle ha reivindicado que “no harían falta leyes como esta si se aplicara la Constitución y el Estatuto de autonomía que dejan claro que los poderes públicos deben garantizar el libre desarrollo del menor” y ha animado a todos los ciudadanos transexuales a que “frente a la intoxicación, sigamos haciendo uso de la Ley que está en vigor y que nos ampara en derechos en Andalucía”.

María Orellana, vicepresidenta de la asociación de madres y padres de menores transexuales (Chrysallis – Andalucía), ha recordado que “no pedimos que nuestros niños sean más que el resto de niños, sino que sean iguales al resto” y ha invitado a quienes tengan dudas con el texto a “venir a conocer la realidad de esos menores”.

La diputada de IU, Alba Doblas, a preguntas de los periodistas ha explicado que la información con la que cuentan es la misma publicada en BOJA y que hasta donde se sabe, según el procedimiento, se trata de una comisión creada una vez conocida la intención del Gobierno central de interponer el recurso ante el alto tribunal. Así la creación de esa comisión bilateral suspende el plazo para la interposición del recurso durante nueve meses, de modo que existe ese plazo para que se pongan en común las discrepancias entre administraciones.

Por su parte, desde ALEAS – Andalucía se ha valorado que IU haya apostado desde el primer momento porque la Ley fuera “un texto del colectivo transexual” y por ello “cada paso se ha dado, hasta llegar a la unanimidad, ha ido de la mano del colectivo”. Para ALEAS – Andalucía y su coordinador, Daniel González, “en eso reside la fortaleza del texto”. Por ello, ha reseñado “entendemos que existe correspondencia con esa fortaleza y unanimidad por parte del Gobierno de la Nación que acude al chantaje, no ya a la Junta, no ya al Parlamento, como viene siendo habitual, sino chantaje al Colectivo de Transexuales de Andalucía”.



jueves, 13 de noviembre de 2014

La ley que busca resarcir a trans que sufrieron violencia institucional “es la primera en el mundo”

ARGENTINA.- El proyecto de ley para resarcir a las personas trans que sufrieron violencia institucional por motivos de identidad de género "es un orgullo, porque es la primera vez en el mundo que un gobierno reconocería nuestra condición de víctimas", afirmó Lohana Berkins, presidenta de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (Alitt) e impulsora de la norma presentada hoy en la Cámara de Diputados.


"Esta es una ley reparadora que tiene que ver con los cambios que se están dando en la última década, que levantó y rejerarquizó los derechos humanos", dijo a Télam Berkins, quien ideó el proyecto junto a la activista Marlene Wayar.

La dirigente enfatizó que "es la primera vez en el mundo que un gobierno reconocería nuestra condición de víctimas" y destacó que el proyecto "visibiliza la violencia que sufrimos por gobiernos anteriores, cuando nos mandaban presas y nos violentaban por desafiar la heteronormalidad".

"El único delito que se nos imputaba era la peligrosidad que suponían nuestros cuerpos; nosotras nunca encajamos en la ley, por lo que este proyecto tiene un gran significado y nos emociona, porque nos va a permitir construir sin perder nuestra historia y que las que vienen no sufran las detenciones, vejaciones y violaciones por las que pasamos", sostuvo.

El proyecto 8194, impulsado por las organizaciones Futuro Transgenérico, Abosex (Abogad*s por los Derechos Sexuales), Alitt y MAL (Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación) y promovido por la diputada y presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Diana Conti (FpV), establece una pensión graciable para aquellas personas que hayan sido privadas de su libertad por causa de su identidad de género y como consecuencia del accionar de las fuerzas de seguridad federales o por disposición de autoridad judicial o del Ministerio Público nacional o federal.

El "Régimen reparatorio para víctimas de violencia institucional por motivos de género", que fue ingresado en la Cámara baja a fines de octubre y girado para su tratamiento a las comisiones de Derechos Humanos y Garantías, Justicia y Presupuesto y Hacienda, establece además que "serán beneficiadas especialmente las personas a las que se les hayan aplicado los incisos F, H e I del artículo 2 del derogado Reglamento de Procedimientos Contravencionales del Edicto policial dictado por la Policía Federal".

Ese artículo, que otorgaba a la policía la capacidad de juzgar, reprimía con 30 días de arresto a "los que se exhibieren en la vía pública con ropas del sexo contrario" (inciso F) y a "las personas de uno u otro sexo que públicamente incitaren o se ofrecieran al acto carnal" (inciso H).

El beneficio, que aumentará un 30 por ciento si la persona sufrió violencia sexual, se tramitará ante la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, será compatible con toda prestación contributiva o no contributiva y equivaldrá a la remuneración mensual asignada a la categoría D, planta permanente, del Sistema Nacional de Empleo Público.

"Nosotras éramos sujetas sin patria. Venimos desde hace mucho con esta idea y el contexto no era adecuado para presentarla, pero ahora sí y eso se dio a partir de la ley de identidad de género, una bisagra que nos reconoce como sujetos de derecho", dijo a Télam Diana Sacayán, coordinadora de MAL y secretaria mundial trans alterna de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA).

Sacayán consideró que el proyecto "viene a decir que esto no debe pasar más y que el Estado debe pagar por la violación sistemática de derechos humanos y los años de persecución".

"Es un honor que el colectivo trans me elija como su vehículo", expresó Conti, quien afirmó que "gracias a la militancia de estos colectivos se ha corrido el velo de los prejuicios".

"El régimen reconoce la reparación por parte del Estado por reprimir al que piensa y quiere vivir diferente. La derecha se encargó de dejar plasmado en normas lo más exacerbado de la discriminación, y hoy podemos plantear este proyecto porque la mayoría del pueblo argentino siente que el daño que se ha causado debe ser reparado", enfatizó.

Pedro Mouratián, interventor del Inadi, apuntó que "hoy tenemos un Estado presente, que entiende que las políticas antidiscriminatorias y los derechos humanos no son un relato, sino una realidad".

"Este proceso político que se inició en 2003 no está terminando sino que recién está empezando a caminar, porque recién estamos entendiendo que debemos aportar a un modelo de sociedad inclusiva y que nos haga sentir orgullosos", sostuvo.

De la presentación participaron también las diputadas Mara Brawer y Karina Nazábal (Fpv), y la directora general de Niñez, Género y Diversidad de la Defensoría del Pueblo porteño, María Elena Naddeo

Luz sobre la transexualidad


Poco se puede avanzar en la normalización y concienciación sobre una realidad distinta a la de uno mismo desde el desconocimiento. Por ello, es tan importante la labor de investigación y divulgativa. La joven Ana Guillén es un buen ejemplo de ello, y de ahí que haya recibido el primer premio Sapere Aude de la Facultad de Trabajo Social, que entregan la Universidad de Huelva y la Cátedra Cepsa, por un trabajo sobre ‘Transexualidad en menores de España’.
Según explica a Viva Huelva, “la investigación surge de la necesidad de explicar qué es la identidad transexual en menores, qué relación establece con la transexualidad adulta y cuál es la respuesta social ante estas dos realidades”. Y es tan importante esta investigación por “la falta de información y formación al respecto, que genera la no aceptación e incomprensión del entorno”.
El primer paso para evitar ese rechazo es saber qué es la transexualidad: “Se da cuando a la persona se le asigna una identidad sexual distinta al sexo que siente como propio”, y la identidad sexual “hace referencia al sexo al que la persona pertenece y al cual siente pertenecer; es un sentimiento innato, invariable y se nace con él”.
Guillén explica que la transexualidad ha existido desde tiempo remotos, pero la manera de exteriorizarla y aceptarla ha dependido del contexto en el que se vivía. De hecho, “es ahora cuando empieza a hacerse pública esta cuestión, pues debido a las barreras y límites establecidos, el colectivo ha vivido y vive en la invisibilidad, pasándose por alto el cumplimiento de los derechos humanos fundamentales”.
Por ello, en su trabajo ha tratado de ofrecer una visión real de este colectivo describiendo su situación y necesidades, analizando la respuesta social existente, con el fin de desechar ideas preconcebidas, detectar situaciones de discriminación, identificar las redes de apoyo social con las que cuentan y dar propuestas de mejora.

Pocos estudios

Guillén arroja en su trabajo luz sobre un tema del que apenas existen estudios en el país. De hecho, los pocos que hay están dirigidos al colectivo de personas transexuales adultas. Y esto deriva en un problema: “Si no constan estudios al respecto, los recursos para cubrir las necesidades de estos niños tampoco existen”.

Así, en esta línea resalta que “los pocos recursos que hay, son aquellos que han formado las propias familias, y de ahí la importancia que tiene el movimiento asociativo, pues es desde las asociaciones donde se lucha por el reconocimiento de los derechos de estas personas”.

La realidad

Sobre la situación de los menores transexuales en España, Guillén dibuja un panorama bastante desolador. “Las instituciones no ayudan a que los menores transexuales puedan vivir con el sexo que siente como propio; es más, existe un desamparo legal, pues no están garantizados sus derechos para el libre desarrollo de su personalidad e identidad”.

La negación de su identidad y el no reconocimiento de la misma “hace que desarrollen trastornos de conducta, surjan depresiones crónicas y hasta intentos de suicidio”. Así, Guillén añade que “la discriminación comienza a ejercerse sobre estas personas desde las primeras etapas del sistema educativo, justo cuando los niños inician el desarollo de su identidad”, y en este contexto, “son habituales el acoso, las agresiones físicas y verbales, la ridiculización y, con todo ello, el aislamiento”.

Conclusiones

Entre las conclusiones a las que llega Guillén en su trabajo, la más importante es que se confirma su hipótesis: “Existe una respuesta social discriminatoria y por tanto una vulneración de los derechos humanos hacia el colectivo”. Y más: no se tiene suficiente información y formación sobre diversidad, que lleva a que se creen prejuicios y estereotipos; existe un silencio administrativo para poner fin a las discriminaciones, dejando esta labor en manos del movimiento asociativo, que “es el único que trabaja para la normalización y visualización del colectivo”. Y en consecuencia de todo esto: “El rechazo de la sociedad debido a la ignorancia, que no se vea reconocida la identidad que sienten como propia y que tengan que pasar por procesos patologizantes para conseguir el reconocimiento de su identidad”.

Dentro del papel de las administraciones, Guillén explica que Andalucía “poco a poco va avanzando, pero queda mucho camino y trabajo por hacer”. No obstante, reconoce que “la situación en Andalucía, comparada con el resto de comunidades, empieza a ser un ejemplo a seguir”. Prueba de ello es la Ley Integral de Transexualidad aprobada por el Parlamento  en junio de este año, que “parte de dos principios clave: la despatologización y la autodeterminación del género”. Además, indica que este ley es “pionera” porque recoge en dos artículos la protección de los menores transexuales, “visibilizando así su realidad y sus necesidades”. Por último, también destaca la aprobación, en junio de 2014, de un protocolo de actuación en el ámbito educativo sobre identidad de género.

Propuestas

Por último, además del análisis, Guillén hace varias propuestas para acabar con la respuesta social que hay ante la transexualidad en menores desde los diferentes ámbitos sociales. Así, propone, entre otras cuestiones, realizar investigaciones que arrojen más información sobre las necesidades y vulnerabilidades del colectivo, creación de leyes específicas que penalicen la discriminación, rechazo y marginación; cobertura sanitaria en todos el territorio nacional y protocolos de actuación; proyectos integrales en las escuelas sobre diversidad sexual, y un largo etcétera.