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viernes, 11 de noviembre de 2016

Donald Trump, un desafío para los derechos de la comunidad LGTB


Donald Trump, candidato republicano, ha dado la vuelta a los pronósticos de los sondeos y 
se ha convertido en el presidente número 45 de Estados Unidos gracias a una campaña repleta de mentiras, amenazas y odio. Un presidente que se convierte en un desafío para los derechos conquistados por la comunidad LGTB.

Donald Trump es el presidente más atípico de la historia de los EEUU. Un personaje tan insólito que se ha convertido en el primer político del que la gente espera que no cumpla sus promesas electorales.

Durante su primer discurso como presidente, Trump ha mostrado un tono conciliador y ha prometido gobernar para todxs lxs ciudadanxs. Sin embargo, durante su campaña ha prometido algunas demenciales medidas que han hecho temblar a diferentes colectivos. 

A pesar de que la campaña que ha llevado Hillary Clinton (uno de esos odiosos ejemplos de hippies que pasan a ser neoconservadores) ha sido tan lamentable que los episodios más brillantes han sido protagonizados por otras personas (Michelle y Barack Obama), los motivos que han llevado a Trump a la presidencia de los EEUU responden a los principios que verbalizó hace bastantes décadas el periodista Henry Louis Mencken:


Machista, presuntuoso, racista, arrogante, homófobo, arrogante, vanidoso, despreciable,los defectos de Trump son tantos y tan evidentes que para nombrarlos todos hay que coger aire tres veces.

La figura de Trump recuerda a la de los dictadores africanos de la década de los setenta. Personajes tan grotescos que rozán el ridículo. Eso sí, entre ellos hay una diferencia más que palpable y es que el dueño del tupé más rancio del planeta también es preside la potencia nuclear número uno del mundo.

Un desafío para el colectivo LGTB


La Plataforma Republicana liderada por Donald Trump está tan inclinada a la derecha que ha transformado el Tea Party en un movimiento moderado.

La agrupación fue aprobada a principios de este 2016 y entre sus principios se contemplaban algunas de las disposiciones más discriminatorias con el colectivo LGTB en décadas. Disposiciones que tirarían por tierra todos los avances conquistados por la ejecutiva de Barack Obama y que alejarían a los EEUU de la vanguardia de los derechos LGTB para acercar al país a regiones africanas.

Entre las principales disposiciones nos encontramos con:

  • -Ataques a las familias homoparentales.
  • -Poner en duda el sistema de adopción para parejas del mismo sexo.
  • -Oposición directa a la prohibición de las terapias curativas para homosexuales.
  • -Legalización de la discriminación religiosa contra las personas LGTB. 
Al igual que hizo su admiradísimo Ronald Reagan, la ejecutiva liderada por Donald Trump tampoco tiene elaborada ninguna política de acción contra el VIH.

No solo eso, la mano derecha de Trump ha confirmado un plan para desmantelar las protecciones de Barack Obama para las personas LGTB, como parte de una revisión "inmediata" de las órdenes ejecutivas emitidas por el presidente demócrata.



El plan de Trump para la Corte Suprema puede convertirse en la cuestión que mayor impacto tanga sobre los derechos LGTB. Y es que el nuevo presidente podría nombrar una mayoría reaccionaria en la Corte Suprema, creando un bloqueo sobre los derechos LGTB que podría extenderse durante décadas.

La llegada de Trump al poder supone un desafío extremo para toda la comunidad LGTBQ. Un momento crucial, cierto, y también un momento para el que el colectivo está más que preparado, como ha demostrado en anteriores ocasiones. 

Ante un desafío de tal magnitud, el colectivo debe mantenerse más firme que nunca en sus valores, y es que como afirmó Durruti, ''al fascismo no se le discute, se le destruye''. Puede que durante el mandato de Trump vivamos disturbios como los de Stonewall; lo que seguro que no vamos a ver es la rendición de la comunidad LGTB ante el odio. 


                                                                                                                                  Por Pedro Pollán 

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