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martes, 5 de junio de 2018

El colectivo trans se ha rebelado contra la elección de un hombre cis para el papel de una abogada trans en una serie.

El actor y director Paco León es un hombre cisgénero. Y va a interpretar a una mujer trans. Ese es el resumen rápido de toda la polémica que rodea a su nuevo proyecto, la serie original de Netflix en México, La casa de las flores, centrada en una familia privilegiada que tiene que lidiar con sus fantasmas del pasado. 

Con una fotografía en Instagram desnudo, con peluca y sentado sobre un retrete, el intérprete daba a conocer que participaría en la ficción que la plataforma tiene intención de estrenar el próximo 10 de agosto.

Junto a la instantánea, Paco León escribía el mensaje "Un personaje hay que trabajarlo también en sus momentos íntimos" y, posteriormente, en un directo en la misma red social, advertía de que se trataba de un "personaje raro".


Entre las voces que se posicionaban en contra le recriminaban que no se hubiera negado y, más allá, que la plataforma no hubiese contratado a una mujer trans para interpretar a una mujer trans y, por tanto, acusando a ambos de transfobia.

Estereotipos y oportunidades perdidas

En una entrevista concedida a El País, Paco León aseguraba: "No creo que a nadie le sorprenda verme vestido de mujer". Una frase que, obviamente, no ha sentado nada bien en la comunidad trans, puesto que perpetúa el erróneo estereotipo de que las mujeres trans son hombres disfrazados y obviando el hecho de que han sido, son y serán siempre mujeres.

Desde las redes, el colectivo se ha hecho oír y ha alzado la voz con algo que viene siendo una constante: actores cis que interpretan a mujeres trans sin darle así la oportunidad a mujeres trans de conseguir trabajo. El nombre que salía a relucir era el de Daniela Vega, la multipremiada actriz de Una mujer fantástica que, además, es latina. En cambio, los ejemplos de "oportunidades perdidas" son una larga lista, donde sobresalen en los últimos tiempos, por ejemplo, Jeffrey Tambor en Transparent o Eddie Redmayne en La chica danesa.

Y no es sólo esas "oportunidades perdidas" las que enervan o por las que siente impotencia el colectivo, si no la falta de visibilidad: ¿cómo normalizar una situación cuando en una de las bases de la cultura del pensamiento de la sociedad como es el arte audiovisual se frivoliza este tema como si de hombres con peluca se tratase?

En medio de la polémica, donde el argumentario de los defensores incidía en que se trataba de "una ficción" y que en ella, como tal "los actores interpretan cualquier papel" o la eterna pregunta de "¿qué hay de malo?", los usuarios molestos con la elección respondían que si eso fuera así, los actores, cis o trans, harían en pantalla indistintamente de cis o de trans o que la falta de visibilidad del colectivo hace que "viven una exclusión social y laboral brutal con 80-90% de paro sea cual sea su profesión/estudios".