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jueves, 13 de marzo de 2014

"Ay, pobrecita la trans"

En ocasiones, algunas personas lesbianas y gais partimos de la idea de que a las mujeres trans hay que tratarlas con la consideración del: “ay, pobrecitas, en todas partes las discriminan”.

Por Jorge Parra Oviedo*
“¿Será necesario separar la letra T de la sigla LGBTI, para dejar solamente LGBI?”

Recientemente se despertó una gran controversia en Estados Unidos por los desatinados comentarios del presentador de la cadena CNN Piers Morgan cuando entrevistó a Janet Mock, activista transgenerista. El detonante ocurrió cuando él se refirió a la etapa en que ella “aún era un hombre”, haciendo énfasis en su tránsito.
Esta alusión desencadenó la rabia de diferentes activistas, quienes hicieron evidente la falta de conocimiento de Morgan sobre el transgenerismo. Él se defendió diciendo que era un gran aliado de las causas LGBTI.
En un artículo de opinión, Jeff Krehely, vicepresidente de Human Rights Campaign, reconocida ONG que trabaja a favor de la igualdad de derechos de las personas LGBTI en Estados Unidos, narró su experiencia con las personas trans, y señaló que no basta con ser un aliado sino que esto se debe incentivar con conocimientos y con la disposición a escuchar de primera voz a esta población.
Este debate me hizo pensar sobre cómo lesbianas y gais nos hemos acercado a las personas trans en Colombia. Y, por supuesto, en cómo ha sido el del Estado hacia ellos y ellas.
Desde hace más o menos ocho años, he venido trabajando con este sector social. Debo confesar que al inicio fue un hecho accidental, debido a que en algunos talleres en los que apoyaba a trabajadores/as sexuales llegaban algunas mujeres trans. En esta primera etapa afloró mi transfobia, profundamente enraizada en mi posición de joven gay de clase media bogotana. Pensaba que me iban a golpear o incluso a asesinar si emitía un comentario desatinado, pues en últimas: “así son ellas”.
Con el paso del tiempo, conociéndolas más y mejor, leyendo, investigando y compartiendo sus espacios vitales, descubrí las innumerables ridiculeces en que incurría, dado mi desconocimiento y los prejuicios del medio en el que vivía.  Me fui acercando más y vi que muchas personas trans viven en una situación de extrema vulnerabilidad. Aún más, que la discriminación social e institucional es muy grave y que esos prejuicios y estigmas no solamente han perdurado por la ineficacia del Estado sino por las imposturas del movimiento LGBTI.
Algunas personas lesbianas y gais nos hemos acercado a esta población de una manera abrupta. Hemos partido del “ay, pobrecita la trans, porque en todas partes la discriminan”. Y el “pobrecita”, con su reflexión asociada, plantea una consideración aún más letal: “en la medida en que uno se porte bien y no se le note que es gay o lesbiana, todo está bien”.
Esto es muy complicado de digerir, en especial cuando se comparte con personas trans. Ellas le apuestan a una transgresión profunda, pues cuestionan la construcción del cuerpo y del papel social que tenemos. Quiebran la estrecha relación que existe entre el cuerpo biológico y las identidades de género que la sociedad espera.
Y ese cuestionamiento se lo dejan saber a sus padres, madres, hermanos, vecinos, amigos y parejas. En este proceso nos llevan a gais y lesbianas por delante. Nos hacen pensar sobre cómo nos hemos posicionado políticamente.
Gais y lesbianas apostamos, en ocasiones, por ser “normales”, por encajar en la maquinaria social y por tener los mismos derechos para ser iguales a los demás. Y no estoy en contra de esta lucha. Pues es cierto que la ley debe respetar y proteger nuestros derechos humanos. Lo que cuestiono es cómo hemos caído en una trampa: reproducir patrones en los cuales se impone el modelo heterosexual como el único válido.
Me explico apelando a lo que se ve en Grindr o Manhunt, redes sociales para hombres homosexuales :“busco un hombre muy hombre, porque seré gay pero eso no me hace mujer”. Siempre he tenido esa duda: ¿qué es ser un hombre bien hombre? ¿Qué es comportarse masculinamente? Las respuestas no pueden surgir de otro lado más que del machismo y de normas muy rígidas.

Las luchas trans

Estas consideraciones pueden asimilarse al debate sobre el Matrimonio Igualitario. Es en ese espacio gris en el que coinciden la lucha por la igualdad de derechos y el intento por volver normales nuestras relaciones sexuales, emotivas y afectivas. Pero, ¿las personas trans necesitan esta lucha?
Cuando se analiza la situación en la que se encuentran ellos y ellas, se evidencia que tienen otra prioridad: la supervivencia. No sólo por no ser asesinadas sino por encontrar un lugar en la sociedad, por encontrar un espacio en la escuela sin ser acosadas ni expulsadas, por no ser sometidas a tratamientos psiquiátricos donde las traten como enfermas mentales para poder atender sus verdaderas necesidades.
También, por acceder, permanecer y ascender en empleos formales y por ejercer el trabajo sexual en condiciones dignas (como también deberían poder hacerlo las personas que así lo deseen).
El “ay pobrecita la trans” ha llevado a que  sus necesidades sean manipuladas o invisibilizadas. Las personas trans que he conocido en la vida me han mostrado su tesón, capacidad de trabajo y compromiso por salir adelante. Son esas virtudes las que merecen el acompañamiento de activistas de derechos humanos, reconociéndolas y respetándolas como lo que son: sujetos políticos con una agenda muy amplia y urgente de atender.
En las campañas políticas al Congreso, hemos escuchado a varios candidatos promover la iniciativa de una Ley de Identidad de Género que permita un paso esencial: que las personas trans puedan adecuar su nombre, imagen y sexo en el registro civil y en documentos de identidad, conforme a su identidad de género.
Esta iniciativa es vital pero se enmarca en debates jurídicos, legales e institucionales muy complejos que merecen una discusión más amplia. ¿Cómo se debe dar?
Tengo reservas y críticas sobre los espacios de participación política que actualmente hay en Colombia. Por un lado, hay liderazgos que merecen ser renovados, para que traigan frescura al debate social. También es importante que surjan de procesos comunitarios y no de historias personales que pretenden ser las de toda la comunidad. Y, sobre todo, que sean más leales a las necesidades colectivas. De otro parte, los procesos que abre el Estado son insuficientes.
Acá me concentro en un ejemplo del “ay pobrecita la trans”: el reinado Mujer T, que el año pasado organizó la Alcaldía de Bogotá y que prometía mucho más de lo que pudo dar. Apeló a la belleza de las mujeres trans para supuestamente realzar sus procesos comunitarios, aunque en el evento jamás los presentó, no hubo evidencias y se escogió a la candidata con menos experiencia en el tema. Y con cinco meses en el “cargo”, no ha cumplido con las promesas que se hicieron de que sería la imagen de este proceso.
A nivel nacional no se cuenta con instancias que discutan ni diseñen políticas públicas para personas trans y que apunten a los principios que las han puesto en mayor vulnerabilidad frente a la violencia y delincuencia, sea como víctimas o victimarias.
El programa PAIIS de la Universidad de los Andes, con el apoyo del Grupo de Apoyo Transgenerista (GAT) y el colectivo Entre Tránsitos, trajo al activista y profesor de la Universidad de Seattle, Dean Spade. De su conferencia se pueden extraer muchas lecciones y reflexiones sobre qué implica defender los derechos de las personas trans y cómo deben cuestionarse muchos ángulos en los que se ha enmarcado el debate LGBTI. Incluso, se puede concluir con un interrogante: ¿es necesario disociar la T de la sigla LGBI?

Sigo apostando por un trabajo de aprendizaje e intercambio entre activistas de derechos humanos, sean lesbianas o gais y las personas trans. Pero considero necesario atender de mejor manera sus demandas y que reflexionemos sobre la forma como la “agenda” lésbica y gay ha ocultado y mancillado el espacio trans en sus luchas políticas, cuando más de una vez se afirma: “Ay, pobrecitas las trans, a ellas les toca más duro por ser como son”, sin transcender en las verdaderas implicaciones de esta afirmación.
* Consultor en Derechos Humanos. Ha trabajado con instituciones del Estado colombiano, cooperación internacional y Naciones Unidas.

Doblas alude al espíritu de la Ley integral de Transexualidad para retirar conciertos a centros educativos que discriminan

La portavoz para asuntos de igualdad del Grupo Parlamentario de IULV-CA, Alba Doblas, ha acusado al consejero de educación de mantener una actitud de “postureo” al situarse en la “retaguardia” cuando desde el Parlamento andaluz y el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía “hemos avanzado mucho más” en materia de igualdad, en referencia al visto bueno de la Proposición de Ley integral de Transexualidad de Andalucía.

En concreto, en la sesión de control, Doblas ha acusado al consejero de educación de no haber retirado el concierto educativo al colegio San Patricio de Málaga, dependiente del Obispado, tras la denuncia de una menor transexual por haber sido discriminada y que se ha saldado con el cambio de centro escolar de la menor.

“Puede que a ustedes las decisiones de este Parlamento le sirvan para meterlas en un cajón” ha considerado Doblas para quien las iniciativas adoptadas por la Cámara deben suponer “compromiso, reivindicación y solución” y “son resoluciones del Parlamento impulsan la acción del Gobierno y no para que el Gobierno actúe contra ellas”.

Doblas ha afirmado que desde IULV-CA se considera que existen motivos para retirar el concierto al centro dependiente de la iglesia y que no se puede saldar un problema “de derechos humanos” con “una regañina”.

“Andalucía está en este momento a la vanguardia mundial y se convertirá en el referente europeo” tras la aprobación de la Ley integral de Transexualidad ha considerado Doblas por lo que ha instado al consejero a que se lo “crea y actúe en consecuencia”.

Por su parte, las áreas de elaboración colectiva de IULV-CA de Educación y de Libertad de Expresión Afectiva-Sexual (ALEAS) han considerado que mantener el concierto a este tipo de colegios “puede causar un precedente muy negativo ya que están surgiendo otros casos de menores en la comunidad autónoma que son discriminados en centros concertados por cuestión de identidad de género”.


Ambas áreas recuerdan que el consejero del ramo, Luciano Alonso, anunció a finales del año pasado que Educación estaba trabajando para retirar la financiación pública a este centro y que iba a poner “todos los instrumentos a su alcance para impedir sostener con fondos públicos conductas que son absolutamente reprochables” por lo que no se entiende el mantenimiento del concierto con dicho centro. 


La Junta de Andalucía decide mantener la subvención al colegio tránsfobo de Málaga

“Veremos si la Junta transmite un mensaje de contundencia contra la discriminación o acaba por hincar las rodillas ante el obispado de Málaga y permite que lo sucedido se diluya en el tiempo como si nada hubiera pasado”. La frase es nuestra: la incluíamos ennuestra anterior entrada dedicada al tema, en la que expresábamos nuestro temor de que la Junta de Andalucía no se atreviera a retirar la subvención al colegio religioso de Málaga que se negó a respetar la identidad de género de una niña transexual, hasta el punto de que la familia se vio obligada a cambiarla de centro. Un temor que se ha visto confirmado este lunes. La Junta ha llegado a un acuerdo con el centro que salda el episodio con un simple “apercibimiento”. De admitir de nuevo a la pequeña asegurando el máximo respeto a su identidad de género o resarcir el daño causado, nada.
Como informamos hace poco más de dos semanas, la familia se vio obligada a sacar a Gabi, una niña transexual de siete años, del Colegio San Patricio. Se trata de un centro concertado (es decir, financiado con fondos públicos aportados en este caso por la Junta de Andalucía) dependiente de la Fundación Diocesana Santa María de la Victoria, vinculada al Obispado de Málaga. El centro se negó desde principios de curso a respetar la identidad de género de la niña, negándose a que apareciera en las listas escolares con nombre femenino, a que pudiera vestir el uniforme de niña y a que fuera tratada de hecho como una niña en todas las actividades del centro.
Tras divulgarse la historia, la fiscal andaluza contra la violencia de género, Flor Torres, que amplió sus competencias para asumir también la lucha contra la discriminación por razones de orientación sexual e identidad de género, abrió diligencias de investigación. El centro no dio marcha atrás y la Fiscalía decidió finalmente el archivo de la investigación al considerar que su actitud no era constitutiva de delito de acuerdo a la legislación vigente. La Unión Progresista de Fiscales llegó por cierto a denunciar públicamente el “intento de injerencia” del obispo de Málaga después de que este reconociera haberse puesto en contacto con la Fiscalía General del Estado, órgano dependiente del Gobierno central, y que según el obispo fue la que dio la orden de archivar las diligencias.
Mientras tanto la niña acudía a clase vestida de chándal, prenda que es igual en el caso de los niños y de las niñas, y solo se le permitía usar el baño de discapacitados. Pero según explicó el abogado de la familia, Oliver Roales, la situación se volvió ya insostenible“no se le estaba tratando dignamente ni se le estaba proporcionando el derecho a la educación”. Para la familia, que tomó la decisión de sacar a la niña del centro “con todo el dolor de su corazón” se trató de hecho de una expulsión forzada.
Un acuerdo sobre la no obligatoriedad del uniforme
Tras conocer el abandono del centro por parte de la niña, la delegada territorial de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, Patricia Alba, lamentó que fueran los “injustificados prejuicios ideológicos del centro docente” los que motivaron la decisión de la familia, que en todo caso “respetaba”. A la Junta, sin embargo, le quedaba un as en la manga. En diciembre Educación anunció la apertura de un expediente al centroque podía acabar con la retirada del concierto. Un procedimiento administrativo que ha seguido adelante… hasta ahora. Este lunes Junta y colegio alcanzaban un acuerdo por el que este simplemente era apercibido “por imponer la uniformidad obligatoria”“El el caso de que el centro reincidiera en mantener dicha medida, la Junta de Andalucía iniciaría las actuaciones para proceder a la retirada del concierto educativo”, añadía el Ejecutivo andaluz. La Junta ha recordado al centro que la legislación vigente “especifica taxativamente que los centros no pueden exigir contraprestaciones, cargas o gastos económicos para las familias sin contar con la voluntad de estas, aspecto contemplado en los términos contractuales de los conciertos educativos”.
Aspecto sin duda muy loable, el de censurar la uniformidad obligatoria, pero que más bien parece una forma alambicada de soslayar el problema de fondo: la discriminación tránsfoba ejercida por el colegio. El problema no era que a Gabi se le impusiera un uniforme obligatorio, sino que el uniforme que se le imponía era el masculino. En este sentido, la Junta andaluza se ha limitado a instar al centro a que además del respeto a la libertad de uso del uniforme “se garantice al máximo la convivencia aceptando la identidad sexual del alumnado en la actividad interna del colegio”. Nos preguntamos qué grado de compromiso supone esto para el colegio. Si la pequeña Gabi volviera ¿se le permitiría vestir ropa de niña con total libertad? ¿se usaría su nombre femenino en las listas? ¿se le permitiría usar el baño de niñas?
La Fundación Diocesana, gran vencedora
El episodio se salda con la victoria clara de la Fundación Diocesana Santa María de la Victoria, que una vez firmado el acuerdo de conciliación se ha permitido incluso desmentir a la Junta y explicar que el expediente con el que esta amenazó en diciembre al colegio no ha llegado ni siquiera a ser abierto. Respecto al episodio de discriminación tránsfoba, resulta significativo que la Fundación no exprese rectificación alguna y argumente que la Fiscalía archivó el procedimiento. No parece que exista propósito de enmienda.
Un final decepcionante, aún más si se tiene en cuenta que la decisión de sancionar al centro dependía de una administración gobernada por una coalición entre PSOE e IULV-CA, a la que se supone mayor sensibilidad a los derechos LGTB. Resulta en cualquier caso poco creíble que la Junta no dispusiera de suficiente margen de maniobra como para haber forzado un acuerdo más favorable a los intereses de la menor discriminada.

martes, 11 de marzo de 2014

El colectivo de personas transexuales de Andalucía indignado con el “acuerdo” entre la Consejería de Educación y la Fundación Diocesana


Continuamos desprotegidos por la falta de coherencia de nuestros gobernantes


La Asociación de Transexuales de Andalucía tras conocer la resolución de la Comisión de Conciliación creada por el caso de la menor transexual del Colegio San Patricio de Málaga, muestra su indignación y sorpresa ante dicha resolución.

Entendemos que, las manifestaciones públicas que en su día dieron tanto la Consejera de Igualdad de la Junta de Andalucía como la Delegada y el propio Consejero de Educación en referencia a este tema, donde expresaron que protegían y garantizaban la no vulneración del derecho de los/las menores a su integridad, dignidad y libre desarrollo de su personalidad y que estas pautas se ajustaban a Derecho, advirtiendo además que no se iba a permitir en nuestra comunidad tales hechos, entran en contradicción con el “acuerdo” adoptado por la Comisión.

Se está dejando a estos menores en una situación de desprotección y vulneración de derechos, siendo lo peor de todo que, se está dando pie a que estas prácticas se reproduzcan en otros colegios sin tener consecuencias. Consideramos que desde el Gobierno andaluz se legitima la vulneración de estos Derechos, garantizados por el Estatuto de Autonomía, con toda impunidad y su beneplácito.

“Con dinero público no se puede fomentar y apoyar la discriminación, con unas prácticas que nos retroceden a los peores momentos del nacional catolicismo, dejando a uno de los colectivos más vulnerables desamparado del derecho que nos garantiza la Constitución y el Estatuto de Autonomía a toda la ciudadanía”, declara Mar Cambrollé Presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía, quien añade “Un Estado democrático y aconfesional tiene la obligación de que la educación sea pública, de calidad y respete la diversidad”.

Esta Asociación hace un llamamiento a la ciudadanía, entidades sociales, políticas y sindicales a exigir el cumplimiento de nuestro ordenamiento jurídico. Por ello, hacemos pública una campaña en las redes sociales para que, ciudadanos y representantes políticos pidan que “Con mi dinero, yo no apoyo la discriminación”.


domingo, 9 de marzo de 2014

I Orgullo Trans 2014


CONCURSO DE CARTELES “ORGULLO TRANS”


BASES DEL CONCURSO

1. PARTICIPANTES: Podrá participar cualquier persona mayor de edad y de cualquier nacionalidad o residencia.

2. TEMA: El motivo del cartel será la celebración del I Orgullo Trans, cuyo objetivo es la visibilidad y empoderamiento de las personas transexuales, siendo el lema “La igualdad es para todas las personas”, por lo que la obra deberá hacer alusión a este hecho.

3. PRESENTACION: Los trabajos se presentarán en soporte informático y en formato A3 (297 x 420 mm) en condiciones de ser modificados, adaptados y reproducidos inmediatamente.
Deberá incluir el título “I Orgullo Trans”, la fecha “21J 2014”, el lugar “Alameda de Hércules Sevilla”, el lema “La igualdad es para todas las personas”, así como utilizar principalmente los colores de la bandera Trans y reservar un espacio para incluir posteriormente logotipos. Los carteles presentados serán originales e inéditos, no pudiendo incluir imágenes o dibujos que estén protegidos por las leyes sobre propiedad intelectual. En caso contrario, será responsabilidad del autor/a de los posibles perjuicios que resulten de la utilización del cartel.

4. FORMATO: El original se entregará en formato papel en un sobre cerrado o un tubo portadocumentos e irá firmado con seudónimo. Se acompañará del cartel en soporte informático (formato abierto y editable jpg, gif, pdf, psd o tiff en calidad 300 ppp). Se adjuntará un sobre cerrado, en cuyo exterior figurará el título de la obra y el seudónimo del participante, y en el interior una hoja con los datos personales (nombre y apellidos, seudónimo, fotocopia DNI o NIE, dirección postal, teléfono y correo electrónico). Si fuera necesario, la organización del concurso se reserva la posibilidad de solicitar más información al autor o autora del diseño a fin de facilitar la edición y reproducción del cartel.

5. PLAZO Y LUGAR DE PRESENTACION: El plazo de presentación de los carteles se iniciará el 10 de marzo y finalizará el 11 de abril de 2014 a las 12:00 horas. No serán aceptadas aquellas obras que lleguen con posterioridad a esa fecha, independientemente de la fecha de realización del envío. El lugar de entrega de las obras será la sede de la Asociación de Transexuales de Andalucía Sylvia Rivera, en calle Imagen nº6, 4ª planta de Sevilla, con código postal 41003 o a nuestra dirección de correo electrónico orgullotrans@gmail.com

6. JURADO Y FALLO: El jurado estará compuesto por personas de la Plataforma del Orgullo Trans. El fallo de dicho jurado será inapelable y se hará público en los 3 días siguientes al cierre del plazo de presentación de las obras, dándose a conocer a través de la página web atandalucia.blogspot.com y las páginas de facebook. La organización se pondrá en contacto con la persona ganadora del concurso para comunicarle su fallo. El concurso podrá ser declarado desierto.

7. PREMIO Y FINALIDAD DE LOS TRABAJOS: Como premio el cartel ganador será la imagen oficial del cartel del I Orgullo Trans, así como la imagen de otros soportes de promoción de las actividades en torno a este evento (flyers, dípticos, etc.). Junto con el resto de carteles no premiados se realizará una exposición en el Centro Cívico de Las Sirenas de Sevilla, como actividad integrada en los actos culturales del I Orgullo Trans del 16 al 21 de junio de 2014.

8. DERECHOS DE PROPIEDAD INTELECTUAL: Las personas participantes cederán en exclusiva a la Asociación de Transexuales de Andalucía Sylvia Rivera todos los derechos sobre las obras previstos en la normativa de Propiedad Intelectual y prestarán su autorización para que dicha Asociación pueda modificar, desarrollar o adaptar dichos diseños, pudiendo utilizar para ello cualquier medio que considere oportuno. La Asociación de Transexuales de Andalucía Sylvia Rivera será la propietaria de los diseños, pudiendo, en su caso y de acuerdo con la legislación vigente, registrarlo, adquiriendo los derechos de propiedad industrial.

9. PROTECCION DE DATOS: Los datos de carácter personal presentados a este concurso podrán ser incorporados a los ficheros de tratamiento, manual o informatizados, titularidad de la Asociación de Transexuales de Andalucía Sylvia Rivera, y podrán ser utilizados, salvo orden en contrario, para el envío de comunicaciones relativas a la resolución de concurso. Las personas interesadas tendrán derecho, en los términos previstos en la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal, a conocer, rectificar y cancelar los datos de carácter personal.

10. La participación en este concurso supone la aceptación de estas bases.

11. La organización se reserva el derecho de modificar cualquier punto de estas bases si las circunstancias lo requieren, informando con anterioridad de ello oportunamente.

Más información en el Tf. 954 228 728
Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera
C/ Imagen, 6 – 4ª planta, Sevilla

viernes, 7 de marzo de 2014

NI UN PASO ATRÁS EN NUESTROS DERECHOS. NOSOTRAS DECIDIMOS ¡¡

ATA-Syvia Rivera se suma a la convocatoria del Movimiento Feminista

NI UN PASO ATRÁS EN NUESTROS DERECHOS. 
NOSOTRAS DECIDIMOS ¡¡ 

• Manifestación, sábado 8 de marzo, a las 12:30h

• Salida desde el Prado de San Sebastian (junto al Caballo)
• Llegada: Alameda de Hércules
• Convoca: Movimiento Feminista de Sevilla

"El transexual nace, no se hace, y lo sabe desde los tres o cuatro años"

G. Maestre, S/C de Tenerife

Mucho se ha avanzado en la normalización social de la homosexualidad, pero la transexualidad sigue siendo vista y entendida con cierto recelo, hasta el punto de que sigue siendo considerada como una enfermedad mental. En el Congreso Nacional de Pediatría que se desarrolla estos días en Gran Canaria, la psicóloga María José Hinojosa tratará de explicar la importancia que tienen los pediatras a la hora de detectar y derivar precozmente los casos de forma correcta y el acompañamiento que precisa la familia.

¿Demandan los médicos información sobre transexualidad?

Bueno tengo que aclarar por un lado que yo voy a este congreso como profesional de la psicología, pero también para dar voz al colectivo Gamá. De lo que se trata es de hablar sobre la necesidad de despatologizar las identidades transexuales y la no clasificación como enfermedad mental.

Pero, ¿se sigue considerando la transexualidad una enfermedad?

Sí. Se han dado pasos importantes para cambiarlo, pero los sistemas clasificatorios más importantes en el mundo siguen reconociendo la transexualidad como disforia de género. Ya no lo llaman trastorno de la identidad sexual, pero sigue en vigor un término patologizante. Esto estigmatiza a todas las personas transexuales porque les pone una etiqueta médica y no se respeta la diversidad de los géneros y de las identidades y hay muchísimas familias que no saben como intervenir cuando uno de sus miembros está ante esta situación. Se sienten culpables y no saben qué recursos existen.

¿Y qué hacen?

Pues la primera puerta a la que llaman es a la del pediatra, pero, ¿qué pasa si este profesional no ha escuchado jamás hablar de la posibilidad de que los niños y las niñas con 4,5, 8 o 10 años puedan tener una disconformidad con su género? Pues que se queda alucinado y no sabe ni qué hacer, ni qué decir, ni a dónde derivar a la familia.

¿Cuándo se le da credibilidad a lo que el niño afirma?

Una cosa es lo que dicen los protocolos y otro la realidad. Según los protocolos, cuando hay un menor que manifiesta sentirse del sexo opuesto la primera derivación se hace desde el pediatra a la Unidad de Salud Mental Infantojuvenil. En Canarias se habla de que antes de los 16 años se evalúa, valora e interviene desde esa Unidad y a partir de esa edad interviene la Unidad de Atención a la Transexualidad (UAT). Esta edad se establece porque es la que, por ley, fija la autonomía del paciente, y es entonces cuando puede iniciar, sin supervisión de sus tutores legales, un tratamiento hormonal, pero antes no. Eso no significa que no se establezca la transexualidad mucho antes.

Me imagino que muchos casos estarán claros desde muy pronto...

Desde luego. Mi opinión profesional es que la transexualidad es algo con lo que se nace. Desde los tres o cuatro años se cierra la interiorización de la identidad y si es la contraria al sexo anatómico ya se comienza a verbalizar, lo que ocurre es que es alrededor de los siete años cuando se fija la personalidad y es otro punto de inflexión que para los transexuales es definitivo, a partir de ahí ya nada cambia.

¿Qué es lo que nunca debe hacer un pediatra en estos casos?

Lo que no debe hacer nunca un pediatra es decirle a la familia que el niño aún es muy pequeño y que su identidad puede variar con el tiempo y que esperen hasta la adolescencia. Y es que si no se sabe intervenir es mejor no hacerlo que hacerlo mal. Lo que sí hay que hacer es acompañar a las familias, entrevistarlos, dejar que se desarrolle la personalidad de una manera libre y sin represión, escuchar sus sentimientos y no mirar para otro lado pensando que sucede es que hay una homosexualidad latente. La orientación sexual responde a la pregunta quién nos gusta, pero no a la de cómo nos sentimos que somos, si mujeres u hombres.

¿Pero no hay dudas?

No, porque desde pequeños son constantes en esa identidad sentida y viven conforme a ese género y rechazan que sus genitales no son los que deberían tener.

¿Cómo encajan las familias esta situación?

Con mayor normalidad de lo que podría parecer, pero luego se encuentran mucha falta de información y muchos cuestionamientos, incluso en el ámbito sanitario. Esta mañana he estado con un matrimonio que no paraba de llorar porque pensaban que habían fomentado la transexualidad de su hijo de cuatro años dejándole jugar con muñecas. Ellos quieren que él sea como quiera ser, pero no saben cómo hacerlo sin que su entorno los juzgue, critique y les digan que están locos.

¿Qué cubre la Seguridad Social en Canarias?

La edad legal para la intervención quirúrgica son los 18 años; para que sea antes se necesita autorización de los padres y judicial pero siempre se hacen en la sanidad privada. Lo que sí se cubre es la valoración psicológica y el tratamiento hormonal previo que se puede iniciar a los 16 años, si bien ya se están dando caso de menores de 14 que están recibiendo inhibidores de la pubertad. Solo nueve comunidades autónomas de toda España tiene Unidades de Tratamiento de la Identidad de Género y Canarias es una, pero de estas solo cuatro incluyen la cirugía reconstructiva dentro de la cartera de servicios.

La adolescente transexual que le ganó una batalla a un colegio público

Kim Zuluaga, quien ganó un pleito en la Corte al colegio INEM, era señalada de ser una “mala influencia” para sus compañeros.

A los 17 años, Bryan empezó a inyectarse y a tomar hormonas femeninas, cambió sus prendas de niño para vestirse a diario como mujer y el año pasado, cuando cumplió los 18, se puso prótesis mamarias. Sin embargo, lo que para Kim –como se hace llamar ahora– era una forma de expresar su identidad, a las directivas del colegio INEM José Félix de Restrepo en Medellín les pareció una mala influencia. 

“El primer día de clase fui con el ‘jumber’ y me sentía súper contenta y bonita, además, causé mucho impacto entre mis compañeros, los profesores y el consejo académico”, le contó a Semana.com.

Y fue tal el impacto que otras ‘trans’ decidieron seguir sus pasos. “Hasta niños de séptimo (grado) se querían vestir como yo. Creo que era porque se sentían identificados. Yo era como una influencia para ellas, pero las directivas del colegio dijeron que era una ‘líder negativa’ y me pidieron que usara el uniforme de siempre. El problema es que a mí ya estaban creciendo los senos, entonces yo cómo iba a ir así, y les dije que no”.

Pero las reprimendas continuaron. “El director me dijo que no podía estar en la institución y me sacaron hasta la puerta”, señala con un fuerte acento paisa y voz feminizada.

“Yo no me iba a quedar callada y me fui para la Secretaría de Educación. Allá me dijeron que pusiera una tutela, pero la perdí. Entonces hice una apelación, pero no supe qué pasó con esa porque me cambié de casa y seguro perdieron mis datos”, cuenta.

Finalmente, cedió. Las presiones de las directivas para que se vistiera como cualquier otro niño continuaron y Kim decidió retirarse del colegio en abril del año pasado. Pero agrega: "Ahora me entero por los medios de comunicación de que había ganado la apelación. Yo pensaba que habían olvidado el caso”.

Por su parte, Fernando Carvajal, rector de la institución educativa, considera que a la joven no se le vulneró derecho alguno.

“A él no lo sacaron del colegio (hasta la puerta). Yo le manifesté, como rector, que tenía que aplicar la normatividad del manual al que él se había suscrito al momento de la matrícula. Llamé a la abuela, que es la que responde por él, y le dije que no lo iba a recibir con ‘jumber’, que podía ir de (uniforme de) educación física. Algunas de ellas van así. Fue unos días más pero no volvió”, comenta Carvajal.

Pero la Corte Constitucional, tras seleccionar la tutela, le dio a Kim la razón. Luego de que el alto tribunal estudiara el caso por seis meses, el magistrado Mauricio González consideró que “el cumplimiento del orden y la disciplina en los establecimientos no es obligatorio si se vulnera otro derecho fundamental, en este caso, el libre desarrollo de la personalidad”. 

“Por tratarse de algo implícito de la persona, nadie ajeno debe inmiscuirse” y añadió que Kim, en ese entonces de 17 años, “tiene la capacidad para decidir el estilo de vida que considera adecuado”.

Pero Kim Zuluaga no es la primera transexual que se ver favorecida por este tipo de decisiones. En Estados Unidos, en enero del 2013, un niño transexual de primer grado ganó el derecho a usar el baño de niñas de su escuela en el estado de Colorado. 

Kathryn, madre de Coy Mathis, dijo a CNN que en diciembre del 2012 recibió “de la nada” una llamada de la escuela y le dijeron que su hijo podía usar “el baño de niños, el baño ‘neutro’ o el de la enfermera, pero no el de niñas”.

El gobierno federal decidió que dicha prohibición creaba “un ambiente hostil, intimidatorio y ofensivo" y el juez falló a favor de los Mathis. La de Coy fue la primera decisión de su tipo en ese país.

Aunque Kim se niega a volver al colegio y dice que “validará” su bachillerato, esta victoria no es tardía. “Esto sirve para que las personas acepten a las ‘trans’ y que puedan ir a estudiar como se sientan identificadas. Si es mujer y se siente hombre, que se vista de hombre. Si es hombre y se siente mujer, que se vista de mujer”.

Kim quiere ser comunicadora, empresaria y “barbie. De todo”, dice con la seguridad de alguien quien, con solo 18 años, ya ha sobrevivido al matoneo, las amenazas, el abandono de sus padres y ha ganado una demanda. Y con esa misma seguridad aconseja en YouTube a los jóvenes sobre ‘salir del clóset’:

“No hay nada más ridículo que un gay que se cree heterosexual. Ante todo, uno debe tener personalidad y aceptarse como uno es. Hay que vivir por uno mismo y no por los demás. Para mí esto es normal, aunque para mucha gente sea un escándalo”.