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miércoles, 1 de abril de 2015

Niñas y niños “secuestrados” por la cisnormatividad




El 31 de Marzo se celebra el “Día de la Visibilidad Trans”, quiero dedicar este día de la visibilidad a todas las niñas y niños que no pudieron ser visibles porque se les “secuestró” lo más importante en la vida de todas las personas, el derecho a SER quienes decían que eran.

Sirva también esta reflexión para la toma de conciencia de que “todas las personas transexuales hemos sido menores”. En contextos hostiles, ignorantes, carentes de referentes y de información, fuimos la generación que en plena infancia nos golpeó de forma brutal los prejuicios, tópicos y un discurso médico para el que ni si quiera existíamos.

Gracias a la visibilidad y lucha de estos menores “maltratados” por un sistema cisnormativo, que han supervivido superando miles de obstáculos, hoy el paradigma ha cambiado, la información, los referentes y el activismo, han dotado a las familias, profesionales y sociedad en general, las herramientas necesarias para que nunca más se repita la imposibilidad de negar a un menor el derecho a SER.

Esta batalla, está con más fuerza que nunca, la “TransFormación” de este mundo es ya un hecho real.

Les comparto este relato de Nina, la niña que fue “secuestrada”, pero que hoy ha vuelto para gritar al mundo la niña que siempre fue y ES.

“Mi abuela, viuda de un republicano y represaliados de la guerra civil vivía con nosotros desde siempre en una habitación de la casa Camilo una casa de vecinos de las de entonces donde varias familias teníamos que compartir retrete, ducha y los menos afortunados la cocina, el patio común para todos era el punto de encuentro donde en verano al anochecer los vecinos con su sillas formaban corros y charlaban de cosas que la verdad yo no entendía, cierto es que con seis años se habla en otro idioma. En la mañana del martes de cada mes mi abuela recibía la paga de viudedad que se la había conseguido la mujer de un falangista para la que había estado trabajando como cocinera y limpiadora, cosas de la vida, de esa paga cinco perras gordas eran para mi, así que ese día le daba más besos y abrazos de los habituales por si caía algo y si que cayeron, me asome a la plaza que estaba junto a la casa Camilo frente al cuarte de la bofetá, estaba vacía y en el kiosco de al lado no había nadie, corrí hacia él y deje caer el dinero en su mostrador, la persona de dentro me sonrió y me mostró cosas que podía comprar por ese dinero pero yo ya le había echado el ojo a algo que había mas adentro así que moví la cabeza de un lado a otro y levante el brazo señalando al fondo, un bloc de recortables que colgaba junto a otros juguetes, la persona que me atendía pareció sorprenderse un poco, recogió el dinero arrancó la primera pagina y me la dio yo hice un pequeño rulo con él y a toda prisa fui a una de las habitaciones que utilizábamos como salón, cocina y dormitorio ¿ A dónde vas tan aprisa ? me preguntó mi madre que preparaba la comida yo reduje el paso y despacio pero con prisa abrí el cajón donde estaban las tijeras, las cogí y me senté en la mesa camilla donde mi abuela ponía la copa de cisco, abrí el recortable y empecé a cortar " ten cuidado que te vas a cortar " me decía mi madre, no, no me corto, que bien me salieron recortadas las figuras, bueno en algunas me había pasado un poco de la línea de corte pero con lo que pesaban las tijeras y lo pequeña que tenía las manos aquello había quedado estupendo, estuve todo el rato probando como encajaban las piezas, la verdad es que se me voló la mañana. De lejos escuche el ciclomotor de mi padre que venía al medio día para el almuerzo, dejé todo sobre la mesa y salí a abrazarlo, estaba feliz y quería que el compartiese ese momento lo cogí del dedo gordo y diciendo mira lo que he hecho, mira que bien me ha salido papa, prácticamente lo arrastre hasta la mesa, llevaba una sonrisa de oreja a oreja mira lo he hecho yo y no me ha ayudado nadie, se soltó de mi mano cogió dos piezas del recortable y muy serio le preguntó a mi madre ¿ Qué es esto ?, no se estoy con la comida y no me puedo parar contesto mi madre. ¿ Desde cuándo juega este niño con recortables de muñecas y vestidos ?, no lo sabía estaba ocupada y no me he fijado, no le des tanta importancia solo es un recortable contestó mi madre, mi padre me miró de abajo a arriba y sin retirar la mirada arrasó con todos los papeles que había sobre la mesa mientras me instruía diciendo que no criaría a un niño como a un maricón, como el maricón que vivía dos casas más abajo, hizo una bola de papel y lo tiró a la basura se dio media vuelta y antes de salir me miró de nuevo y me advirtió " la próxima vez te voy a calentar y estas castigado hasta que yo lo diga " recuerdo que no podía moverme y que se me nubló la vista, también recuerdo oír de fondo a mi madre diciéndome que no volviera a hacerlo más, de lo que ocurrió después no recuerdo pues mi memoria se funde a negro”.