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lunes, 26 de octubre de 2015

La lucha por la despatologización trans

Con el lema “la transfobia perjudica seriamente tu salud y la mía” varias ciudades del Estado Español se suman a la convocatoria en el Día mundial por la DespatologizaciónTrans, iniciada por la Campaña Stop Trans Pathologization.



El reciente asesinato de la luchadora Diana Sacayan en Argentina conmocionó al movimiento LGTBI a nivel mundial. Diana fue una férrea militante y referente dentro del activismo por la diversidad sexual. Su muerte se suma a la de miles de personas transexuales que son asesinadas cada año fruto de la violencia y discriminación transfóbica.

También en el Estado Español es alarmante el aumento de agresiones por motivos homófobos o transfóbicos. Aproximadamente un 40% de los delitos de odio se dan por razones de discriminación por orientación sexual o de identidad de género. Eso sin contemplar la gran cantidad de casos que no llegan a denunciarse.

Este tipo de agresiones son la expresión más trágica de una larga cadena de opresiones a las que se ven sometidas las personas trans, constantemente estigmatizadas y discriminadas desde pequeñas en la escuela, y posteriormente en el mercado laboral y otros contextos sociales. Todo ello con la complicidad de un sistema y una violencia estructural que les sigue calificando y patologizando como ’trastornados’.

Una ley de identidad de género que sigue patologizando la transexualidad

En el Estado Español la actual ley de identidad de género fue aprobada durante el Gobierno de Zapatero en el año 2007. Esta ley permitió a las personas trans mayores de edad poder cambiar el nombre y sexo de su DNI sin la necesidad de operarse ni de un procedimiento judicial.
Sin embargo, para poder acceder a ello sigue siendo necesario el diagnóstico de un médico y/o psiquiatra de la nombrada “disforia de género”, a la vez que se requiere haber pasado por un tratamiento hormonal mínimo de dos años. Todo ello supone un perverso control institucional, que no solo trata la transexualidad como un trastorno, sino que también delimita quién puede acceder y quién no a un cambio de identidad de género.

Una serie de barreras y obstáculos que tampoco contemplan la pluralidad de formas en las que las personas trans construyen su identidad y sexualidad, formas que muchas veces escapan del binarismo de género entre hombre y mujer.
Actualmente la Plataforma por los Derechos Trans – que engloba diferentes colectivos alrededor del estado- se ha reunido con las distintas formaciones políticas que se presentan a las próximas elecciones, para promover la propuesta de una nueva legislación que avance en la conquista de sus derechos.

Entre las principales demandas están la libre autodeterminación de la identidad y la despatologización de la transexualidad. También pone especial atención a los menores de edad, los cuales están completamente excluidos en la actual ley. A la vez que exigen medidas de protección contra la discriminación hacia las personas trans, como es la discriminación laboral.

La violencia transfóbica fruto de la Alianza Capitalista y Patriarcal

La regulación y control de nuestros cuerpos, sexualidad e identidad se imponen bajo los intereses determinados de un sistema socioeconómico, que necesita del Patriarcado y de la institución de la ’familia tradicional’ como un fiel aliado. Ante ello se impone una estructura binaria y heteronormativa de la identidad de género, que excluye a todo aquel que se escape de las normas hegemónicas.

Esta exclusión no solo se desata por una ley que sigue tratando a las personas trans como ’enfermas’ y que no reconoce su identidad de género. Sino también por las amplias situaciones de opresión y extrema precariedad a las que se ven sometidas.
 
Así se revela en distintos estudios. Por ejemplo, según la Investigación “Transexualidad en España: análisis de la realidad social y factores psicosociales asociados” realizado en el año 2011, un 35’5% de las personas encuestadas se encontraban en situación de paro. Entre las personas desempleadas un 37% señalaba que el motivo principal por el que se encontraba en esa situación es por ser transexual y el 55,9% señalaba haber tenido algún tipo de conflicto en el trabajo por hacer pública su transexualidad.

Datos que son peores si hablamos de mujeres transexuales, ya que en muchas ocasiones los hombres pasan más desapercibidos ante la sociedad. Según el estudio, un alto porcentaje de personas trans (48,2%) reconoce haber ejercido la prostitución ante la imposibilidad de trabajar en otro sector.

Datos reveladores que nos demuestran que no podemos confiar que la conquista de los derechos de las personas trans, así como de los demás colectivos LGTBI, vendrán de la mano de quienes actualmente siguen legitimando estas relaciones de opresión.
 
Es por ello que en días como el de hoy, se hace de vital importancia la movilización en las calles. Ante la necesidad de pelear por un movimiento, que junto con los demás sectores de explotados y oprimidos, luche por las demandas como la autodeterminación de la propia identidad de género, el acceso a la salud, el trabajo y por una igualdad real, con total independencia del Estado capitalista.