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miércoles, 9 de julio de 2014

Un hombre transexual australiano recurrirá a Derechos Humanos de la ONU para evitar la anulación de su matrimonio

Un hombre transexual australiano recurrirá a Derechos Humanos de la ONU para evitar la anulación de su matrimonio

El mes pasado Wren Kauffman, un chaval transexual de 12 años que vive en la ciudad de Edmonton, en el estado de Alberta, lograba un hito histórico: Se le concedía que su certificado de nacimiento reconozca su identidad masculina sin tener que pasar por una operación de reasignación de sexo. Ahora la comunidad trans en Australia está expectante ante el caso de Paige Phoenix, el primer concursante transexual masculino de Factor X en la edición de 2011, quien espera ganarle la batalla al estado de Victoria.

Su matrimonio está anulado a pesar de que el Gobierno de Australia lo reconoce legalmente como varón, tiene pasaporte masculino y vive como tal desde hace siete años. Sin embargo, en el registro civil donde consta la partida de nacimiento y actas matrimoniales no lo reconocerán como hombre a menos que se somete a la cirugía de reasignación genital. Sin embargo, la operación podría ser mortal para él y los médicos se la desaconsejan. Phoenix solicitará amparo ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y espera que falle a su favor.

Lo que tendría que haber sido una ocasión para celebrarlo, se convirtió en un calvario. En 2012 Paige Phoenix se casó muy enamorado. Aportó el pasaporte que daba fe de que la ceremonia era legal pero el problema llegó a la hora de registrarlo. La administración de Victoria escribió a la pareja tras analizar la partida de nacimiento de Phoenix (en la que está inscrito como mujer) y dictaminaba que era una boda sin validez legal ya que ese estado australiano no reconoce el matrimonio entre parejas del mismo sexo. 

Phoenix no sólo se ha negado a acatar la resolución sino que ha llevado su caso a Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas después de haber presentado una denuncia en 2013. El afectado argumentará ante la ONU que un Gobierno no debería obligar a nadie a pasar por un proceso de cirugía invasiva irreversible con el fin de cambiar su género.

"Culturalmente ponemos mucho énfasis en la definición de los géneros por los genitales, pero si te cruzas conmigo en la calle no sabrías distinguir si yo hubiera nacido varón. Yo no soy una mujer y tengo el derecho a que mis documentos lo reflejen', le dijo Phoenix al periódico The Canberra Times.

El Director Adjunto de la asociación Australian Marriage Equality, Ivan Hinton, aclaró que la situación de Phoenix y, las de los demás australianos transexuales que viven en estados con normas más estrictas sobre el cambio de sexo legal, podrían evitarse fácilmente si Australia adoptara una definición de género neutro para las uniones matrimoniales.

"Es devastador que una ley del Estado puede intervenir para poner fin a un matrimonio lleno de amor", dijo Hinton, y añadió, "El matrimonio es la unión de dos personas que han optado por construir una vida juntos basada en el amor, el compromiso, el respeto y la esperanza de un futuro. No se trata de género".

El activista califica de ‘ridículo’ que una institución del Estado ignore documentos federales que reconocen los sexos opuestos de esta pareja al tratar de hacer cumplir las las Leyes Federales sobre los matrimonios, que se oponen actualmente a las bodas de parejas del mismo sexo: "La situación podía cambiar si hubiera voluntad por parte del Parlamento Federal. El matrimonio igualitario eliminaría este problema por completo y proporcionaría dignidad a todos los australianos", concluía Hinton.