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viernes, 20 de agosto de 2010

Transexual agredida de forma violenta por pastor evangélico temió por su vida y lamenta intolerancia religiosa

La transexual agredida se lamenta de la intolerancia
Un pastor la golpeó y la desnudó durante un servicio religioso increpándola por ser un ”un hombre que se viste de mujer”


Mundo-. A Stephanie, foto, le gustaría no tener que toparse con su foto impresa cuando hojee hoy el periódico. Y, sin embargo, no ha dudado en aparcar los reparos que eso le produce para que su voz dolorida se escuche con claridad: “Quiero denunciar la intolerancia religiosa contra la transexualidad”
Esta nigeriana de mirada valiente relata que fue agredida verbal y físicamente el 8 de agosto por un pastor de la iglesia Christ Embassy (cuya sede madrileña se localiza en un polígono de Vallecas) debido a su identidad sexual. Según relató en el Juzgado de Instrucción nº 33, la lluvia de puñetazos, patadas e insultos se le vino encima al término de un servicio religioso y ante un concurrido auditorio de 300 personas.
“Llegó a bajarme el vestido y me dejó los pechos al descubierto mientras me decía que debería avergonzarme por ser un hombre que se viste de mujer”, cuenta del prelado que calificó de “perversión”su condición sexual.

La víctima de la agresión homófoba temió por su vida

Sufrió un esguince y varias contusiones
Stephanie guarda en su teléfono móvil fotografías de cómo quedó rasgado el vestido rosa chicle sin tirantes que llevaba puesto el día del ataque indiscriminado. También, las de los desperfectos que sufrieron las sandalias de tacón que calzaba entonces y del reloj plateado que le arrancó el agresor a manotazos de la muñeca.
“Cuando estaba tendida en el suelo sí intervinieron otras personas para separarle y pude incorporarme (...). Inmediatamente salí a la calle y llamé a la Policía (...). También vino una ambulancia y me llevaron al hospital para que me atendieran”, recuerda.
El parte de lesiones redactado por un médico del Infanta Leonor determina que la víctima sufrió un esguince en el tobillo derecho, además de erosiones cutáneas en diversas partes del cuerpo y contusiones en la región mamaria y en el muslo izquierdo.
Pero lo que más le duele a Stephanie, que tuvo que huir de su Nigeria natal porque allí la transexualidad está penada judicial (con hasta 14 años de cárcel, según Amnistía Internacional) y, sobre todo, socialmente, es el ”odio” con el que, dice, actuó el pastor de la iglesia evangélica. Compatriota suyo para más señas. Como casi todos los que observaron impertérritos cómo le decía que iba a “sacarle el diablo” del cuerpo.
¿Llegó a temer en algún momento por su vida? Responde un “sí” en tono firme. Pero prefiere poner ahí un punto y aparte a la conversación.
Aunque la experiencia que lleva sobre los hombros le ha hecho vivir más deprisa de lo normal, Stephanie apenas ha estrenado la treintena. Llegó hace alrededor de dos años a Madrid, donde reside como refugiada política.
Lo que padeció cuando estaba en Nigeria y encerrada en un cuerpo de hombre prefiere dejarlo en sus recuerdos íntimos. “Yo nací mujer”, responde, sin más. Y, aunque sabe que socialmente así se la considera, le gustaría poder sacudirse la etiqueta de transexual.
“Yo no voy por la calle hablando de mi sexualidad, porque considero que no es algo que interese a los demás. Los españoles no son violentos ni agresivos, pero muchos sí son indiscretos porque me preguntan que si soy hombre o mujer. Y eso me incomoda”, señala.
Si ha accedido a convertirse en noticia, precisamente por la discriminación que ha sufrido por ser transexual, es porque su sentido de la justicia es más poderoso que su discreción y que su miedo. De hecho, ha vuelto a la iglesia donde fue agredida porque se niega a que se coarte también su libertad religiosa.
La iglesia Christ Embassy emitió ayer un comunicado para desmentir “rotundamente” la agresión y asegurar que se trata de “una completa y absurda difamación” por parte de la víctima, informa Efe.

REACCIONES EN EL COLECTIVO GAY

La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales quiso solidarizarse ayer con la mujer transexual nigeriana agredida en Vallecas. A través de un comunicado publicado exigió “la inmediata destitución del pastor, así como la revisión, por parte del Ministerio de Justicia, como organismos regulador de las distintas confesiones religiosas en España, de esta comunidad evangélica Christ Embassy”.
Según señala Juan Antonio Férriz, coordinador del Área de Asuntos Religiosos de la organización, las personas homosexuales y transexuales “tienen derecho a ser acogidas y reconocidas dentro de sus comunidades religiosas y éstas tienen la obligación de acogerlas y reconocerlas sin ningún tipo de prejuicio”. “La exclusión supone atentar contra su dignidad, los derechos humanos, y contra Dios”.
El Colectivo Gay Evangélico, por su parte, ha instado al Gobierno a que “agilice los trámites” de concesión de asilo a Stephanie y a que se cree una mesa de dialogo entre organismos religiosos: “No podemos permitir, después de lo que ha ocurrido, que las cosas sigan como hasta ahora”, expresa su portavoz.

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