jueves, 28 de febrero de 2013

La familia de una transexual de seis años demanda a su colegio por prohibirle usar el baño de niñas

Fountain (Colorado, Estados Unidos).-

Cuando Coy Mathis tenía unos cinco meses, unos amigos de sus padres le llevaron unas mantitas como regalo para él y los otros dos mellizos con los había nacido. Instintivamente, Coy tomó la mantita rosa que, en principio, era para su hermana. Sus padres no le dieron más importancia al asunto. Tampoco se la dieron al hecho de que, en 2009, Coy abriera su regalo de Navidad, un coche de juguete de la película de Disney Cars, y, al verlo, lo dejara en el suelo con total desinterés.
Al poco, Coy se estaba poniendo el bañador de su hermana mayor, cuyo fleco lo asemejaba a un tutú, y exigiendo vestir como una niña porque las camisetas con fotos de deportes, monstruos y dinosaurios no le importaban nada.
Los Mathis no tardaron en comprender que Coy habría nacido con cuerpo de niño pero lo que habían tenido era una niña. Al poco le estaban dejando que vistiera como tal en la calle y, sobre todo, en la guardería a la que empezó a ir en agosto de 2011.
El chaval tímido y retraído floreció convertido en una niña extrovertida y abierta; una señal que los Mathis interpretaron como que estaban haciendo lo mejor por la pequeña. Y por eso,ahora están enzarzados en una batalla legal con el colegio en el que Coy, ahora de seis años, estudia primero de primaria en Fountain (un pequeño pueblo de Colorado, Estados Unidos) porque no piensan permitir que Coy utilice el baño de chicas.
Cuando Coy Mathis tenía unos cinco meses, unos amigos de sus padres le llevaron unas mantitas como regalo para él y los otros dos mellizos con los había nacido. Instintivamente, Coy tomó la mantita rosa que, en principio, era para su hermana. Sus padres no le dieron más importancia al asunto. Tampoco se la dieron al hecho de que, en 2009, Coy abriera su regalo de Navidad, un coche de juguete de la película de Disney Cars, y, al verlo, lo dejara en el suelo con total desinterés.
Al poco, Coy se estaba poniendo el bañador de su hermana mayor, cuyo fleco lo asemejaba a un tutú, y exigiendo vestir como una niña porque las camisetas con fotos de deportes, monstruos y dinosaurios no le importaban nada.
Los Mathis no tardaron en comprender que Coy habría nacido con cuerpo de niño pero lo que habían tenido era una niña. Al poco le estaban dejando que vistiera como tal en la calle y, sobre todo, en la guardería a la que empezó a ir en agosto de 2011.
El chaval tímido y retraído floreció convertido en una niña extrovertida y abierta; una señal que los Mathis interpretaron como que estaban haciendo lo mejor por la pequeña. Y por eso,ahora están enzarzados en una batalla legal con el colegio en el que Coy, ahora de seis años, estudia primero de primaria en Fountain (un pequeño pueblo de Colorado, Estados Unidos) porque no piensan permitir que Coy utilice el baño de chicas.
Este conflicto, que ha provocado que Coy lleve unos meses estudiando en casa con sus hermanos, no es el primero al que se enfrenta el niño en su corta vida. Sus padres, que no ofrecieron reticencia alguna a que vistiera con la ropa de su hermana en casa, se resistieron a que saliera a la calle vestido así.
La reacción de Coy era invariable: "Veía las típicas prendas de niños y decía, con gesto de derrota, 'Creo que prefiero quedarme en casa", recuerda su madre. "Lo importante no era el rosa: era que el mundo la viera como una niña".
Cuando Coy pidió ser llevado a un médico "para que me arregle", los padres consultaron a un psicólogo y descubrieron que la actitud de Coy no era una fase, sino una condición reconocida desde 1980. Dieron permiso para que vistiera como una niña a mitad del año escolar y, efectivamente, el niño retraído que era incapaz de seguirle el ritmo a sus compañeros se convirtió en una brillante estudiante.
Pero la guardería usaba baños unisex. Ahora, Coy está en mitad de un conflicto que podría avanzar la legislación de los derechos de transexuales en su Estado.

El abogado Michael Silverman del Fondo para la Defensa Legal y la Educación Transgénero que representa a Coy, dijo que con esta demanda no solo buscan beneficiar a su hijo, sino que sirva como ejemplo para otras familias y escuelas.
"Para muchas personas transexuales, la discriminación es una parte cotidiana de la vida. Desafortunadamente para Coy esto comenzó muy temprano", dijo Silverman a los medios.
"Los ojos del mundo estarán sobre la escuela.  Hay que enviar un mensaje al mundo y enseñar la tolerancia, el juego limpio y la igualdad de derechos", sostuvo el abogado.