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domingo, 18 de abril de 2010

Ya hay lista de espera para poder cambiar de sexo

La operación se hace gratis en un hospital con la orden de un juez. Pero el proceso puede llevar 3 años.

ARGENTINA.-Sufren porque están en un cuerpo que no les corresponde. Unos se sienten varones, pero tienen un sistema genital femenino. Otras se perciben como mujeres, aunque poseen un aparato genital masculino. Se trata de un malestar que suele aparecer durante la infancia y que genera ansiedad, depresión, discriminación, y aislamiento social. La salida para este problema, conocido como disforia de género, es una cirugía de adecuación sexual. En la Argentina hay 52 transexuales que están esperando la autorización judicial que les permitirá someterse a una cirugía de readecuación del sexo. En la etapa previa, de diagnóstico, acompañamiento y tratamiento hormonal, se encuentran otras 200, que se atienden en el hospital Durand. Entre el diagnóstico y la cirugía pueden pasar hasta tres años. "La espera se debe a que aún la operación no está reconocida como una práctica médica habitual", contó a Clarín el urólogo y cirujano César Fidalgo, del hospital zonal Ricardo Gutiérrez de La Plata, que fue uno de los médicos que realizó la primera cirugía de adecuación de sexo en la Argentina.Todavía rige la ley de ejercicio de la medicina, sancionada en 1967, que impide "llevar a cabo intervenciones quirúrgicas que modifiquen el sexo del enfermo, salvo que sean efectuadas con posterioridad a una autorización judicial". En las décadas siguientes, hubo jueces que negaron los reclamos de las personas que querían realizarse la cirugía. Varios fueron a hacérsela en Chile. Pero todo empezó a cambiar el 26 de agosto de 1997: tras siete años de espera por la autorización, Juana Luffi fue operada. Pasó a tener una "neovagina", que se construyó utilizando parte de la piel de su pene. Desde entonces, otras 17 personas han pasado por la cirugía de adecuación de sexo en el hospital de La Plata, donde se realiza gratis. Trece de ellas pasaron a tener un aparato genital femenino y las otras cinco se adecuaron al sexo masculino, según detalló Fidalgo. Pero la experiencia no es fácil de transitar aún. Están los que esperan la autorización judicial para la cirugía durante más de tres años. Los que reclaman, como Carolina C., mendocina de 44 años, quien la semana pasada demandó a su obra social para que le cubra la operación. Otras personas, que ya se la hicieron en otro país, no consiguen que les cambien el nombre en sus documentos, como le pasa a María Julieta, de Gualeguaychú. Ante estas dificultades, la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Travestis (FALGBT) y la Asociación Travestis, Transexuales y Transgéneros de la Argentina (ATTA) exigen un gran cambio. "Presentamos un proyecto de ley en el Congreso para que el tratamiento, que incluye la cirugía, no dependa de la autorización de un juez y sea cubierto también por obras sociales y prepagas", explicó María Rachid, que preside la FALGBT. "No se trata de una moda –opinó Alejandra Portatadino, que fue operada en 2005 y es ingeniera y observadora de derechos humanos–. Sentirse en un cuerpo equivocado es un malestar que puede hasta llevar al suicidio. Necesitamos superar las barreras en el acceso a la cirugía y al acompañamiento psicológico, el desconocimiento de algunos profesionales de la salud que confunden la disforia de género con trastornos psiquiátricos y la discriminación laboral. La idoneidad de las personas no está disminuida por la disforia de género".